Cazadores de la emoción perdida
- Santiago Uribe SardiƱa
- 28 oct 2023
- 3 Min. de lectura

Llevo dĆas queriendo escribir este blog y no es que no haya tenido ideas para contar lo que tengo en mi mente, sino que he preferido que el algoritmo funcione adecuadamente y no me sabotee por narrar esto mismo, contado como una parodia de una famosa pelĆcula de aventuras.
IncreĆble Āæverdad? Ahora dependemos de un dichoso algoritmo que nos diga quĆ© hacer o quĆ© no hacer para poder darle rienda suelta a nuestra imaginación y ser vistos por pĆŗblicos con los que queremos tener mĆ”s conexión.
Precisamente el tema de mi historia de hoy tiene que ver con eso; lo que voy a contar a continuación no tiene la precisión de unas mĆ©tricas ni la exactitud de un teórico, pero es algo empĆrico, que llevo observando desde hace poco mĆ”s de un aƱo y que, aunque no es un manifiesto anti-tecnologĆa, si busca enaltecer la āhumanidadā y lo que llevamos por dentro.
Quien haya visitado mi pĆ”gina web ā siempre es bueno hacerle publicidad ā se habrĆ” dado cuenta que mi lema es āCreador de historias que generan emocionesā. ĀæDe dónde viene eso? De dos cosas: la verdadera pasión/vocación por la narrativa que he explorado de forma tĆ”cita por mĆ”s de 25 aƱos de vida laboral y del efecto que deben producir las historias y universos que me gusta crear.
Aunque me alegra saber que los guionistas de Hollywood despuĆ©s de 146 dĆas, ya han llegado a un acuerdo luego de meses de huelga por culpa del uso de las IA, todavĆa me inquieta saber que cada dĆa hay mĆ”s empresas que estĆ”n despidiendo a sus redactores y periodistas para reemplazarlos por modelos de lenguaje; asĆ como compaƱĆas que solo se enfocan en las mĆ©tricas, como si su pĆŗblico fuese un ladrillo frĆo e inerte y no creen en el poder emocional del sistema lĆmbico del cerebro.
Todo esto me lleva a pensar ¿Qué va a ocurrir con la risa, el llanto, el enfado, los nervios, la euforia y otras reacciones que nos caracterizan como humanos? ¿Nos vamos a volver seres insensibles o esponjas que solo absorben información plana y datos incapaces de tocar el alma? Imaginarlo, resulta realmente aterrador.
Hace unas semanas, obsesionado con entender quĆ© diferencia podĆamos tener con una IA a la hora de crear historias y contenidos, tuve una conversación con mi nuevo amigo ChatGPT ā Suena paradójico que a veces interactĆŗe con semejante cosa, pudiendo ser mi nĆ©mesis; sin embargo, era un intento por conocer un poco mĆ”s lo que una mĆ”quina podĆa decir de sĆ misma.
Durante esa charla, le preguntƩ cuƔles eran las diferencias principales entre ella y los humanos y cuƔl era su gran defecto; su respuesta fue clara: no tengo sentimientos ni emociones y no tengo consciencia.
Touché, ”en tu cara, estúpido y racional Neocórtex!
Ese dĆa, cuando vi que el tatatatatarabuelo de Terminator o del Agente Smith aceptaba sus debilidades, descubrĆ lo que los humanos tenemos como un tesoro en nuestra mente y que no debemos permitir que nada ni nadie nos quite: las emociones.
Con emociones dejamos que nuestra humanidad aflore, se deje ver. La risa de una parodia ā como la que el algoritmo no me dejó contar ā, la reflexión o enseƱanza que nos deja una historia conmovedora, el miedo o la tensión frente al suspenso o la incertidumbre, la euforia de ver a nuestro hĆ©roe vencer a su temible enemigo ⦠todo eso es emoción. Todo eso es a lo que debemos apostar los que creamos universos narrativos, los que inventamos historias, los que nos enamoramos de los personajes de nuestras ficciones sean paladines o villanos.
Por eso, si usted es una de esas personas que considera que el ChatGPT es mĆ”s barato y mejor que un ser de carne y hueso, lo invito a que piense dos veces quĆ© es lo que quiere obtener de su pĆŗblico. Si se trata de informar de forma genĆ©rica y plana, siempre con la misma estructura y frialdad, o si se trata de generar empatĆa y dejar un mensaje original, autĆ©ntico y capaz de marcar una huella imborrable en la mente de todas las personas.
Espero que este momento de reflexión le haya interesado. Gracias.
